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Celeo Alvarez Casildo

Una historia de cimarronaje en América Latina
Posted on VidaAfroLatina.com on September 15, 2008

La forma cimera de lucha de los afrodescendientes contra la opresión y el racismo, tomó la forma de cimarronaje durante la colonia. El esquema era sencillo: uno o varios esclavos se fugaban de las fincas  y encontraban un nicho, que podía ser geográfico, digamos una zona montañosa o selvática, o bien una combinación de lo geográfico con una grupo indígena proclive a una alianza. Se corría la voz y los negros comenzaban a huir para integrarse al palenque o quilombo fundado.

Otras veces se trataba de una insurrección abierta que abandonaba las plantaciones y comenzaban una guerra de guerrillas en contra de los españoles, a quienes sometían a toda clase de hostigamientos.
Los primeros en recurrir a esta táctica, fueron los esclavos traídos de España y Portugal. Ya en 1522 el Cardenal Cisneros se quejaba de la amenaza negra, pues se dio la primera gran insurrección de los esclavos en La Española quienes llegaron a matar al gobernador.

Son muchos los ejemplos de cimarronaje en el Caribe Continental. De1549 a 1572 se da el caso de Filipillo,  quien comanda en el Golfo de San Miguel,  Panamá, una insurrección cimarrona. En 1603 Benkos Biojo enfrenta en Colombia a los españoles y los obliga a darles la libertad a los negros insurrectos y a reconocer su nicho como el primer territorio libre de América colonial.  En 1608 Yangá conduce en México una impresionante revuelta, que termina en un movimiento cimarrón de tal envergadura que la corona tuvo que ceder y permitirles a los afromexicanos fundar su propio pueblo y vivir en ella con libertad. En 1713, el Palenque de San Basilio logra su autonomía tras una férrea lucha. En la década de los 1770 los holandeses en Guayana se enfrentaron a Bonnie, quien marchaba al frente de una fuerza insurrecta de 80.000 cimarrones, y tuvieron que firmar la paz dando autonomía a este grupo, que entonces reconstruyó su africanía y vivió en libertad. (De la Guardia, Friedman, Martínez Montiel, Michèle Duchet.)

Uno de los casos más interesantes por su prolongación en el tiempo, es el de los Garífunas. Siguiendo la táctica mencionada de buscar refugio entre los indígenas, los negros de dos barcos españoles que naufragaron en 1635 lograron escapar tras matar a sus captores.  Logran refugiarse entre los indios caribes, con quienes terminan haciendo una fructífera alianza. En 1683 se estima que los negros fugitivos en la Isla de San Vicente, rondaban los 3000, llamados “tamu” por los caribe, por lo cual es claro que su status inmediato fue de servidumbre pues eso significa la palabra en la lengua indígena.

En 1795 los Garifunas lucharon al lado de los franceses revolucionarios, pero pierden la guerra y en 1797 fueron exilados por los ingleses que estaban hartos de su espíritu indomable. Dos buques de guerra y un bergantín condujeron a 5080 de ellos a la isla de Roatán, Honduras, donde fueron dejados a su suerte por los británicos.  (Andrade Coelho 1995).

Finalmente, los afrodescendientes lucharon activamente en las guerras de independencia. Esta parte de la lucha no ha sido suficientemente documentada. Hay una deuda enorme de la historiografía oficial también en este campo. Pero es clara la participación de los afrodescendientes en el proceso, incluyendo la enorme contribución de los haitianos que acogieron y armaron a un Bolívar temporalmente derrotado.

Entre los líderes que participaron en esas justas, pueden citarse a uno de los más insignes afrodescendientes en ese proceso, como lo fue José María Morelos. Él tuvo el gran honor de emitir en México el decreto del 17 de noviembre de 1810, en el cual quedaba prescrito nombrar a las personas por castas. Todos pasaban a llamarse americanos y no habría esclavitud en el futuro. 


Celeo Alvarez Casildo, basado en Honduras, es el Presidente de ODECO/ONECA. Su dirección electrónica es
calvarez@caribe.hn.

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